¿Por qué vamos a la iglesia?


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El hecho de que muchas personas se reúnan en la iglesia no quiere decir que hay crecimiento espiritual. Primeramente debemos preguntarnos ¿para qué nos reunimos? Y puede haber muchas y diferentes razones por las que alguien pudiera ir a cualquier iglesia o abarrota un lugar en un culto del domingo. Puede ser un simple deseo de conocer más, quizás también por buscar ser más espiritual, o buscar bendición y prosperidad. Incluso pudiera ser que fuera sólo por tradición.

¿Por qué venimos a la iglesia el domingo? Quizás alguien le ha preguntado eso, o tal vez usted mismo se ha preguntado eso. O incluso pudiera ser que alguno de sus hijos le hicieran esa pregunta.

Lo cierto es que no debemos descuidar nuestra asistencia a la iglesia (He 10:25). Sin embargo este pasaje no nos explica la razón por la que debemos congregarnos, sino que simplemente nos dice lo que tenemos que hacer. Y si usted toma únicamente este pasaje para explicar el por qué usted va a la iglesia, la realidad es que parecerá legalista. Hacer algo por obligación o deber no expresa el corazón del verdadero cristianismo.

Quiero ir por varios pasajes que nos muestran la verdadera motivación por la que no debemos dejar de congregarnos.

1. Porque Cristo es el evangelio. (1 Cor 15:13-16, 20).

Nosotros vamos a la iglesia y asistimos los domingos a la iglesia por una simple razón. Cristo está vivo. Quizás no lo recuerda, pero Jesús se levantó de entre los muertos en un domingo por la mañana (Mt 28:1). A medida que la noticia se iba difundiendo, todos los creyentes, familiares, amigos, apartaban ese día para hablar de las cosas que Jesús había hecho. Lo llegaron a llamar “el día del Señor”.

Fue algo tan emocionante pasar el día compartiendo acerca de Jesús que los discípulos decidieron hacerlo la siguiente semana, y la siguiente y la siguiente… Hasta ahora. Hch 20:7 “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba…”.

Piensa en esto como tu cumpleaños. Apartamos un día para celebrar nuestro cumpleaños porque es una fecha especial, tan especial que lo celebramos todos los años. Y ese día será especial para las personas que te quieren. Y es así con el domingo. El día en el que Jesús resucitó de entre los muertos es especial para las personas que aman a Jesús. Tan especial que no bastará un culto, ni dos, ni cinco.

Cuando las personas (inconversos) me dicen que mi religión es igual a todas les digo ¡No! Todas las religiones hablan sobre algún hombre muerto, pero el verdadero cristianismo es una relación con un Dios vivo y verdadero. Nadie puede experimentar lo que encuentro en oración. Nada se puede comparar a escuchar la voz de Dios, pasar tiempo en su palabra deseando cada vez más de Él. Sólo aquellas personas que tienen una relación con un Dios vivo y verdadero.

2. Porque queremos recordar y practicar el evangelio (1 Cor 15:1-4).

No sé si se ha dado cuenta de lo rápido que olvidamos las cosas. Una de las cosas que se me han olvidado son las matemáticas. Para que no se nos olvide algo tenemos que estarlo practicando. No es como andar en viceversa. Y en la vida cristiana sucede lo mismo.

La cosa más importante es el evangelio, y para no olvidar el evangelio o para no obviarlo, necesitamos practicarlo. ¿Qué tanto repasa el evangelio en su vida diaria? Cuando alguien le pregunte cómo está, puede responder: “Mejor de lo que merezco”. Cuando vea a algún asesino, prostituta o borracho puede pensar: “Ese soy yo si no fuera por la gracia de Dios”. La iglesia es el lugar al que asisto para recordar y practicar el evangelio.

Puedo recordarlo en cada predicación, en algún canto, en cada momento del culto dominical, podemos ver nuestro pecado y lo que significa, podemos sentir su pesar en nuestros corazones y decir: “Perdóname Dios, por pecar contra ti”. Podemos escuchar sus palabras de perdón y decir: “Gracias Jesús por salvarme”. Y nos reunimos para pedirle al Señor que ajuste nuestros corazones y nos ayude a sentir la verdad de lo que estamos cantando o de lo que escuchamos en una predicación.

Pero también es un lugar donde podemos practicar el evangelio. La gracia, la misericordia y el amor que yo he recibido, ahora estoy en un lugar con cientos de personas más para compartir. Así que no pueden existir hermanos disgustados, o enojados entre sí. Practique el evangelio.

3. Porque deseamos aprender a amar a las personas. (1 Jn 3:14).

Casi todo el mundo sólo quiere pasar tiempo con las personas con las que se sienten a gusto. La gente le gusta rodearse de personas que tienen sus mismos gustos, la misma cantidad de dinero, el mismo color de piel, que les guste la misma comida, los mismos libros, las mismas películas, o el mismo equipo de futbol. Y otro tipo de personas son extrañas para ellos.

Pero hay un peligro en esto. El mundo está lleno de muchas personas que son diferentes a nosotros. Si sólo pasamos tiempo con la gente que es como nosotros, podemos ser engañados y pensar que somos mejores que los que no son como nosotros. Pero la iglesia es el lugar en el que yo voy a aprender a amar personas diferentes a mí. (1 Jn 3:16-18)

Un autor dijo que: “la cosa más básica en nosotros es que somos pecadores que necesitan un Salvador”. Nos reunimos en una iglesia con personas que quizás en el exterior son diferentes que nosotros pero que tienen la misma necesidad, la necesidad de un Salvador. Y la iglesia, la congregación de santos redimidos, me da la oportunidad de aprender a amar como Cristo ama. (Jn 13:35).