La gracia de Dios en la Navidad


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Recuerdo cuando eramos niños jugabamos a imaginar qué hubiera sido si hubieramos nacido en otro lugar, otro país, en otra familia. La realidad es que ninguno de nosotros escogimo el lugar en donde naceríamos, la familia o el país. Si Dios nos hubiera dado la elección ¿qué hubiera escogido usted? Quizás una familia rica o poderosa, en un país del primer mundo, o en una familia de americanos para nacer con ojos azules y cabello amarillo. Sin embargo no tuvimos elección, y esto se debe a que no existíamos antes de nacer. Nuestra existencia comienza en el momento de la concepción.

Sin embargo, a diferencia de nosotros Jesús si existía antes de nacer. De hecho, su existencia ha sido desde la eternidad pasada, o sea, que siempre ha existido. Y cuano Dios diseño el plan de redención, el hijo de Dios decidió venir a nacer a este mundo.

– “Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre” (Jn 16:28).
– “El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Fil 2:6-7).

Jesús escogio nacer, no en una familia rica sino con una pareja humilde, en un establo rodeado de animales, excremento y suciedad. No en un país del primer mundo sino uno que estaba en esclavitud por los romanos.

¿Por qué? ¿Por qué escoger nacer en estas como un vil y miserable humano siendo el Rey del Universo?

V. 14 nos dice que Jesús era de carne y hueso como nosotros. Él se hizo como uno de nosotros. Pero sigue la pregunta ¿por qué? El versículo 16 no da un panorama general de la respuesta: “La gracia de Dios”. ¿Qué sucedió cuando satanás incito a los ángeles a pecar y rebelarse contra Dios? Ellos fueron expulsados de la presencia de Dios y puestos bajo condenación, esperando el dia del juicio para ser arrojados al infierno. ¿Usted cree que Dios fue malo con los ángeles? No, Dios fue justo y los ángeles recibieron el castigo justo. “Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio” (2 Pe 2:4).

¿Qué es lo que esperaríamos entonces cuando el primer hombre con su mujer, desobedecen y se rebelan contra Dios? Cuando nuevamente las creaturas se oponen a su creador. Esperaríamos que Dios hiciera lo mismo con los ángeles, que los condenara sin esperanza alguna. Pero a diferencia de los ángeles, Dios entregó la promesa de un salvador (Gn 3:15). Dios no prometió un salvador para los ángeles, ni se hizo como un ángel para ir a salvarlos. ¡No! Sin embargo él sí prometió salvación para el hombre y se hizo hombre para salvarlo. ¿Puede ver la gran misericordia que Dios tiene para nosotros?

Si Él no hubiera hecho esto, si no hubiera enviado a un Savador. No habría esperanza para el hombre, y nadie estaría pensando que Dios es malo, porque Dios habría actuado de acuerdo a su carácter, condenando el pecado y la rebeldía.

Y ahora en Navidad que pensamos en la venida de Cristo, nos damos cuenta que su encarnación es el despliegue de la gracia de Dios para los pecadores. Y quisiera que viéramos tres áreas donde se demuestra la gracia de Dios a través de la venida de Cristo. Cristo vino para…

1. EXTERMINAR AL DIABLO (He 2:14-15)

¿Cuál es la cosa que a uste más le da miedo? Si tuviera que elegir entre cualquier problema cotidiano y la muerte ¿cuál cree que sería peor? La muerte es aquello a lo que todas las personas temen. Nadie quiere morir, sin embargo todos enfrentaremos un dia la muerte. Nadie tampoco quiere pensar en la muerte.

Este pasaje nos dice que el diablo tiene cierto dominio para infundir temor en las personas. La Biblia dice que él ciega los ojos del entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios (2 Cor 4:4). Él va a usar todo lo que esté a su alcance para mantenerlos entretenido y asi alejarlo del mensaje glorioso de Cristo. ¿Por qué? Porque si las personas viven esclavos del pecado y mueren siendo esclavos del pecado lo que les espera es la condenación eterna por su pecado.

Las personas no quieren pensar en la muerte y la vida después de la muerte por temor a la muerte, entonces se mantienen engañados por el diablo, tan centrados en este mundo. Esclavos del pecado, de satanás y los deseos engañozos.

Sin embargo, para el creyente las cosas son totalmente diferentes. La promesa expresada en Génesis 3:15 se cumpliría más de 4000 años después a través de Jesús. Cristo aplastó la cabeza de satanás en la cruz, de modo que el creyente verdadero ya no tiene temor por la muerte, sino por el contrario, la muerte se convierte en nuestra esperanza gloriosa de un dia reunirnos con nuestro salvador.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? (1Co 15:54-55)

Y un día el Señor acabará por completo con el diablo: “Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche” (Apo 12:10).

2. EXPIAR NUESTRO PECADO (He 2:17)

Cuando usted va al doctor no sólo quiere que le alivien los síntomas, sino que le den un tratamiento que elimine el problema de raíz. Jesús no vino a este mundo sólo para darnos un ejemplo de cómo debemos vivir y sufrir, él vino para quitar nuestro problema de raiz.

Al leer este versículo, encontramos muchos términos judíos relacionados con el templo y los sacrificios. Los sacerdotes eran encargados de realizar los sacrificios por los pecados del pueblo, pero únicamente el sumo sacerdote podía entrar al lugar santísimo una vez al año. Él tomaba la sangre del animal sacrificado y la llevaba dentro del lugar santísimo y la esparcía por todo el lugar. De esta manera eran cubiertos los pecados de manera parcial. El sumo sacerdote era el intermediario entre el pueblo para con Dios.

Sin embargo todas estas cosas sólo eran sombra de lo que habría de venir. De la gracia que nos sería dada a través de la llegada de Jesus.

Lean conmigo el pasaje de Hebreos 9:9-12: “Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención”.

Lo que Dios ofrece es eterno. Él no sólo quiere arreglar tus problemas matrimoniales o emocionales. Tus debilidades y tentaciones. Tus vicios y pecados ocultos. Dios desea exterminar el problema del pecado de raíz, y sólo es posible cuando usted confíe totalmente en el sacrificio perfecto de Cristo por los pecados. Que su muerte es suficiente para darnos vida eterna.

3. ENTENDER NUESTRAS LUCHAS (He 2:18)

Todos nosotros experimentamos tenteaciones todos los días. El apóstol Juan resume las tres áreas donde atacan las tentaciones como: los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida. Fueron las mismas áreas donde Adán y Eva fueron tentados: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría” (Gen 3:6).

Así mismo son estas áreas donde todos nosotros somos tentados cada dia. Nuestro pasaje enseña que Jesús mismo fue tentado, pero a diferencia de Adán y Eva, y todos nosotros, Jesús nunca pecó. Y en su encarnación, él se nos presenta como un ejemplo de que un ser humano puede vencer la maldición del pecado en su vida. En Cristo Jesus hay victoria sobre las tentaciones y el pecado.

“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”. (Heb 4:15)

Al final de nuestro versículo nos dice que por haber padecido, Jesús puede socorrer a los que son tentados. Así que cuando se presente la tentación y usted tenga que escoger entre el pecado y Cristo, usted pueda clamar a Dios por ayuda. Que usted pueda ver en ese momento que Cristo es mejor que cualquier otra cosa. Cristo es superior a cualquier deseo que el mundo y su carne puedan ofrecer. Que aprendamos a vencer el fuego con el fuego. El fuego de las tentaciones con el fuego de una pasión y amor por la gloria de Cristo.

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. (1Co 10:13)

Siempre hay una salida a la tentación. ¡Cristo es la salida!

CONCLUSIÓN:

Así que hermanos, la Navidad es más que una bonita época de amor y alegría que celebramos cada año. La navidad nos recuerda la venida de Cristo a este mundo tenía un propósito. A través de su vida, él nos enseña a vencer la tentación. A través de su muerte él ha limpiado nuestro pecado eternamente. Y a través de su obra final el acabará totalmente con el diablo y la muerte.