Una fuente de gratitud




Este pasaje nos enseña que las obras de Dios y sus planes (pensamientos) son tantos que no es posible hacer una lista de todos ellos. El salmo 139 lo expresa de la siguiente manera ” ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena…” (Sal 139:17-18a). Entonces meditar en las obras de Dios y sus planes para con nosotros, son una fuente inagotable de motivos para agradecer y exaltar a nuestro Dios.

Entonces, ¿por qué el momento de testimonios en la iglesia es el más incómodo? Normalmente nadie quiere expresar una gratitud, o los que lo hacen son los mismos de siempre. Para responder esa pregunta debemos ver por qué el salmista llega a esta conclusión. La respuesta la encontramos en los primero versículos.

Pacientemente esperé a Jehová,
Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso;
Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.
Verán esto muchos, y temerán,
Y confiarán en Jehová.

El salmista está meditando la obra salvadora de Dios. El Señor respondió su oración dándole seguridad y una nueva esperanza. Esto nos recuerda al evangelio, que nos habla de la obra salvadora de Dios por medio de Jesucristo. Él nos rescató del lodo repugnante de nuestro pecado. Nos dio una nueva vida, una nueva esperanza y la seguridad de sus promesas en Cristo Jesús.

Por tanto, cuando no expresamos nuestra gratitud al Señor, se debe a que hemos meditado muy poco en el evangelio. Este mensaje no es sólo para los perdidos. La gracia de Cristo hacia pecadores como nosotros, fluye abundantemente cada día a nuestras vidas como una fuente de gratitud eterna. Cuando medite constantemente en el evangelio, descubrirá que es imposible contar todas las maravillas de la gloria de Dios, reveladas en la obra de Cristo sobre la cruz.