Nuestra actitud a la Palabra

“Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado”. (Mat 13:10-11)

Cuando Jesús dice estas palabras, pareciera estar haciendo una distinción entre sus discípulos y las demás personas que escuchaban sus enseñanzas. Pudiéramos pensar que Jesús está siendo injusto y malo por ocultar las verdades del reino de la multitud que lo seguía. Sin embargo esto no es lo que está sucediendo. El Señor hace una aclaración cuando dice: “Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado… Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden”.

Esta es una declaración de juicio por la actitud de las personas a la palabra de Dios. A pesar de que Dios había entregado la ley, las mismas palabras de Dios, al pueblo de Israel, el corazón de ellos se había engrosado. Habían cerrado sus ojos y sus oídos, por tanto eran indiferentes a la palabra de Dios. Piense en esto, los fariseos buscaban a Jesús para encontrar en él algún error, las multitudes le buscaban como un sanador, otros le seguían para recibir comida o algún bien material. Todos ellos eran indiferentes a las enseñanzas de Jesús, por tanto, la revelación que ellos tenían les sería quitada.

Pero estaba ese grupo pequeño de creyentes que anhelaban conocer las verdades del reino. Para ellos, Jesús era más que un gran maestro, sanador o ayudador, para ellos Jesús era el Salvador. Sus corazones ardían en un hambre por la palabra del Señor reveladas en la persona de Jesucristo. Por tanto a aquellos que tenían oídos para escuchar la palabra se les daría más de las profundidades del reino. Jesús les dijo: “Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron”. (Mat 13:16-17)

¿Cuál es nuestra actitud a la Palabra de Dios? El Señor nos ha dado la oportunidad de tener en nuestras manos el libro que contiene las mismas palaras de Dios. ¿Está cerrando sus oídos a la Palabra de Dios? ¿Cuál es la razón por la que buscamos al Señor? ¿Para que él nos ayude con nuestros problemas, o a vivir una vida más tranquila? ¿Qué tanta atención hemos puesto a la Biblia durante esta semana, o este mes, o esta año? Tenga cuidado, porque nuestro corazón pudiera estar endurecido a la voz de Dios, y quizás serian para nosotros las palabras de Moisés quien dijo: “Pero hasta hoy el Señor no les ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír” (Deut 29:4)