No siempre de tal palo es tal astilla




Es increíble ver el contraste entre Salomón y Roboam, el hijo quien le sucedió en su reinado. Uno de estos contrastes lo podemos ver en su sabiduría.

En 2 Crónicas 10 se nos narran cuando Roboam toma el trono después de la muerte de Salomón su padre. Este era el momento perfecto para consolidar su reinado, sin embargo él rechazó el consejo sabio de los ancianos y tomó el consejo cruel de los jóvenes (2 Chr 10:13). El pueblo se sintió ofendido y cada uno de ellos se fueron tristes a sus casas (2 Chr 10:16).

En contraste el rey Salomón pidió sabiduría y el pueblo se alegró porque Dios había engrandecido a Salomón a los ojos de todo Israel (1 Chr 29:23-25).

El segundo contraste entre Salomón y su hijo Roboam, fue su disposición a buscar al Señor. Aunque David y Salomón no fueron perfectos, pues ambos cayeron en pecado, sin embargo la vida de estos reyes siempre estuvo marcada por arrepentimiento y un deseo constante de buscar al Dios de Israel. Esto es algo que podemos ver claramente en sus escritos, tanto en los salmos de David como en los proverbios de Salomón.

Por el contrario, vemos a Roboam siendo confirmado en el reino por tres años, ya que la Biblia menciona que sólo “tres años anduvieron en el camino de David y Salomón” (2 Chr 11:17). Los hechos siguientes de Roboam demuestran el poco interés que tuvo en obedecer al Dios de Israel: “E hizo lo malo, porque no dispuso su corazón para buscar a Jehová” (2 Chr 12:14). Este será un patrón claramente visible en las siguientes generaciones de reyes, a veces había reyes malos con hijos buenos y viceversa.

La sabiduría y el amor por el Señor no se heredan, sino que deben ser infundidas a nuestros hijos.

Desafortunadamente hay cosas que no se heredan, como la sabiduría o el amor por el Señor. Estas cualidades deben ser infundada a nuestros hijos, lo cual requerirá interés y dedicación. Es por eso que debemos ser vigilantes, supervisando nuestras vidas para ser padres piadosos que amen y guarden la Palabra del Señor en una vida piadosa. Debemos ser cuidadosos porque no siempre sucede como el dicho popular: “De tal palo tal astilla”.