La seguridad de confiar en el Señor




El siguiente Rey en la línea sucesora es Abías, hijo de Roboam. En la meditación pasada aprendíamos sobre el problema que viene cuando nos sentimos confiados. Por el contrario, Abías nos enseña cómo el Señor es el único lugar donde podemos encontrar verdadera seguridad.

La historia se da en el contexto de una batalla entre Abías y Jeroboam. Esta era una lucha de dos contra uno, donde Abías tenía una desventaja marcada con un ejército de cuatrocientos mil contra ochocientos mil de Jeroboam (2 Chro 13:3). Antes de comenzar la batalla Abías recita un discurso al ejército enemigo recordándoles que Dios había escogido a Jerusalén en Judá como la ciudad donde él pondría su nombre (2 Chro 13:4-5). Por tanto, resistir a Jerusalén era equivalente a resistir a Dios mismo (2 Chro 13:8).

Pero lo más asombroso es que a pesar de la desventaja y aparente derrota, Abías hace dos declaraciones de confianza en el Señor:

• Mas en cuanto a nosotros, el SEÑOR es nuestro Dios… (2 Chro 13:10)
• Y he aquí el SEÑOR está con nosotros por jefe… (2 Chro 13:12)

Ignorando las palabras de Abías, Jeroboam y su ejército pusieron una emboscada de modo que rodearon a Abías por enfrente y por detrás. En ese momento donde se encontraron entre la espada y la pared, Abías clamó al Señor y todo Judá con él (2 Chro 13:14). El resultado de la pelea fue una victoria inesperada, pues Dios desbarató a Jeroboam y todo su ejército delante de Abías (2 Chro 13:15).

La Cruz fue el lugar donde Cristo venció a todos sus enemigos.

Pensemos un poco en el evangelio. El hombre se encontró entre la espada y la pared, la ira de Dios y la condenación eterna por causa de su pecado. Sin embargo la Cruz fue el lugar donde Cristo venció a todos sus enemigos, el pecado, Satanás y la muerte. Por tanto hay esperanza a todo aquel que confía e invoca el nombre del Señor. Cristo ofrece salvación eterna y seguridad.

Pero también el Señor obra grandemente cuando confiamos en él aun cuando estamos pasando por luchas espirituales o pruebas que sobrepasan nuestras fuerzas o posibilidades. El Señor es fiel cuando confiamos en él en todo momento.