La provisión de Dios (parte 2)

La mujer ha clamado a Dios por medio del profeta Eliseo y Dios va a responder. Cuando usted habla con Dios tenga por cierto que sus oraciones son escuchadas.

Eliseo le preguntó: ¿Qué tienes en tu casa?, y ella dijo: “no tengo nada, sino una vasija de aceite” (2 Rey 4:2). Ella pensaba que una simple vasija de aceite no era nada, sin embargo olvidaba que Dios puede hacer grandes obras a través de cosas pequeñas.

La instrucción del profeta fue así: Consigue prestadas todas las vasijas que puedas, luego enciérrate con tus hijos en tu casa y después comienza a llenar las vasijas que pediste con el aceite que tienes en casa (2 Rey 4). Dios iba a hacer un milagro, pero esto requería que la mujer creyera en la palabra de Dios. Una fe verdadera iba a mostrarse en obediencia.

La mujer creyó, he hizo todo como el profeta Eliseo le mandó. Dios proveyó el aceite de acuerdo a las vasijas que la mujer había conseguido, de manera que todas se llenaron.

Sin embargo el problema continuaba. La mujer no necesitaba aceite sino dinero. La instrucción final del profeta fue: “Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede” (2 Rey 4:7). A veces Dios provee directamente lo que necesitamos, pero la mayoría de las veces él nos da los recursos y nos pide que obremos de acuerdo a la fe en las promesas de Dios reveladas en su palabra.

¿Qué es lo que tiene? Tal vez habilidad en la cocina, o en ventas, costura o cualquier otra cosa. Si está orando por la provisión utilice lo que Dios le ha dado y confíe en su provisión.